La perspectiva del género en el urbanismo a lo largo de la historia


“Las calles no son neutras, tienen género” Esta afirmación pone en evidencia la consideración del género en un aspecto técnico como el urbanismo. Y es que dependiendo de cómo está estructurado el urbanismo de una ciudad, éste posibilita en mayor o menor medida el derecho a usar sus espacios públicos en igualdad de condiciones.




Tradicionalmente, las mujeres y los hombres han vivido de manera diferente los espacios públicos. La división sexual del trabajo y los roles que asumían unos y otras, tanto en la esfera pública como privada, han asignado espacios diferenciados a cada género. Así pues, la mujer ha estado tradicionalmente ligada al espacio privado mientras que el hombre dominaba los espacios públicos.




Paradójicamente hoy en día son las mujeres las que más usan el espacio público. La mujer a través de su lucha ha conseguido conquistar tanto la esfera pública como la profesional, pero a la vez sigue teniendo una gran responsabilidad en el espacio privado y eso hace que en su mayoría no sólo cumpla el rol de trabajadora, sino el de cuidadora, acompañante, consumidora, etc. Por ello, para conocer la vida en la calle, en la plaza o en el parque, por ejemplo, es de suma importancia preguntar a las mujeres, por ser conocedoras expertas en el uso que se hace de la ciudad.

La mujer ha evolucionado y ha conquistado el espacio público, pero ¿está el espacio público y la sociedad preparado para esta conquista? Aquí es donde toma vital importancia el urbanismo con perspectiva de género.




¿Qué entendemos por urbanismo con perspectiva de género?

El urbanismo con perspectiva de género es el planeamiento urbano que promueve la cohesión social y la integración de las mujeres a través de la provisión de servicios, mobiliario público y elementos que garanticen la seguridad.

Así pues, el urbanismo con perspectiva de género debe tener en cuenta aspectos tan complejos como la movilidad. Estadísticamente los hombres usan más el transporte privado y las mujeres acceden más al transporte público. Así pues, el modelo de movilidad de una ciudad determinará si las mujeres (y otros sectores poblacionales, como las personas mayores o los menores) podrán acceder al trabajo, a comprar o a la vida cultural, por ejemplo. Si una ciudad quiere integrar a todos los sectores debe apostar por el transporte público, y no sólo motorizado, sino también andando o en bicicleta.

Otro aspecto es la seguridad, pues según diferentes estudios los principales miedos que experimentan las mujeres en los espacios públicos son el miedo a ser agredidas sexualmente y a ser atracadas. Este miedo se puede solventar con una adecuada provisión de elementos urbanos: buena iluminación en zonas de paso, teléfonos para emergencias, eliminación o adecuación de los pasos subterráneos, eliminación de los espacios degradados que transmiten sensación de inseguridad, etc.




Estos y otros aspectos los desarrollaremos en el taller denominado La perspectiva del género en el urbanismo a lo largo de la historia, que se lleva a cabo en el evento La Fiesta de la Historia.






Educadora socioambiental

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